En todos estos años que transité en funciones de línea en las organizaciones formando parte de diferentes equipos de trabajo, las experiencias como participante en actividades enfocadas a fortalecer, alinear, integrar, y muchos nombres y conceptos más, fueron de las más diversas. Rescato cosas muy valiosas de todas, incluyendo diferentes metodologías y reconociendo resultados positivos en muchas de ellas; pero en general siempre tenían un común denominador: una visión solo enfocada a resultados de corto plazo. Las más de las veces las actividades partían de los desafíos del equipo, llevando a cabo un proceso que arrojara como resultado planes de acción para lograr alcanzar los resultados que esos desafíos planteaban. Desafíos que en general tenían que ver con objetivos a lo sumo de los próximos dos años. ¿Pero después cómo sigue este proceso? ¿Deberíamos volver a hacer actividades similares cada vez que el equipo se planteara desafíos para ver como afrontarlos? ¿Solo se pueden llegar a alcanzar los resultados incorporando o desarrollando habilidades o competencias?
Podría plantear innumerables preguntas al respecto, pero en mi visión las respuestas llevarían a concluir que estas actividades no llevan a una observación más integral del equipo. Aspectos como el propósito del equipo, la comprensión profunda de su aporte a la organización, el descubrimiento de la pasión por lo que hacen, la relación entre sus miembros y especialmente su “conectividad”, suelen ser tratados de una manera superficial, cuando sin dudas son esos aspectos los que pueden llevar a una verdadera transformación de un grupo de trabajo a un EQUIPO DE ALTO COMPROMISO.
Solo el COMPROMISO de un EQUIPO es lo que hace que los resultados superiores sean una constante en el tiempo. Esto impone un abordaje de trabajo que permita una transformación sustentable en el tiempo. Que logre obtener lo mejor de cada persona pero en pos de los objetivos comunes del equipo. La Gestión del Compromiso es la gran base de sustentabilidad que supera el concepto de desempeño tal como lo conocemos hoy.
Podría plantear innumerables preguntas al respecto, pero en mi visión las respuestas llevarían a concluir que estas actividades no llevan a una observación más integral del equipo. Aspectos como el propósito del equipo, la comprensión profunda de su aporte a la organización, el descubrimiento de la pasión por lo que hacen, la relación entre sus miembros y especialmente su “conectividad”, suelen ser tratados de una manera superficial, cuando sin dudas son esos aspectos los que pueden llevar a una verdadera transformación de un grupo de trabajo a un EQUIPO DE ALTO COMPROMISO.
Solo el COMPROMISO de un EQUIPO es lo que hace que los resultados superiores sean una constante en el tiempo. Esto impone un abordaje de trabajo que permita una transformación sustentable en el tiempo. Que logre obtener lo mejor de cada persona pero en pos de los objetivos comunes del equipo. La Gestión del Compromiso es la gran base de sustentabilidad que supera el concepto de desempeño tal como lo conocemos hoy.
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